Las fuerzas militares de Estados Unidos (EEUU) informaron que un tercer portaviones llegó a Medio Oriente, configurando el mayor despliegue de este tipo en la región en más de dos décadas, según analistas. El anuncio se conoció el jueves, en paralelo a declaraciones del presidente Donald Trump, quien evitó precisar un plazo para el fin de la guerra con Irán y respondió ante la prensa en la Casa Blanca: “No me apresuren”.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom), responsable de las operaciones militares en Medio Oriente, comunicó a través de redes sociales que el tercer portaviones, el USS George H.W. Bush, había ingresado en su área de responsabilidad. Se trata de una incorporación relevante dentro del actual esquema militar desplegado en la zona.
El Bush, comisionado en 2009, es el más reciente de los 10 portaviones de la clase Nimitz de la flota estadounidense. Con casi 1.000 pies de eslora y un desplazamiento superior a las 100.000 toneladas, tiene capacidad para transportar más de 80 aeronaves. Está impulsado por dos reactores nucleares y cuenta con una tripulación de más de 5.500 personas entre marineros y personal aéreo.
Consultado sobre los planes para este buque, un funcionario de defensa señaló a la cadena internacional CNN que el ejército no divulga detalles sobre la disposición de fuerzas, movimientos de embarcaciones ni ubicaciones específicas, con el objetivo de resguardar al personal y la seguridad operativa.
Sin embargo, analistas sostuvieron que la sola presencia del Bush constituye una señal estratégica. Carl Schuster, capitán retirado de la Marina estadounidense, afirmó que la posibilidad de involucrar un tercer portaviones incrementa la presión sobre el régimen iraní en el contexto de las negociaciones de paz. Según indicó, el mensaje apunta a que Trump podría intensificar las acciones si no se logran avances, destacando además el peso de la imagen política en este escenario.
Fuentes señalaron, de acuerdo con lo consignado por CNN, que se evalúan planes para eventuales ataques contra objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz, en caso de que el alto el fuego vigente colapse. Entre los posibles blancos se mencionan lanchas rápidas, buques colocadores de minas y otros recursos utilizados por Teherán para influir en el tránsito por estas rutas estratégicas.
El analista Peter Layton consideró que las aeronaves del Bush podrían participar en una campaña de este tipo, aunque advirtió que los cazas embarcados no serían la opción más eficiente para enfrentar amenazas asimétricas. En ese sentido, indicó que los aviones A-10 de la Fuerza Aérea ya desplegados en la región serían más adecuados.
También se plantea que la llegada del Bush podría estar vinculada al relevo del USS Gerald R. Ford, desplegado desde junio pasado, superando ampliamente el tiempo habitual de misión. Registros recientes ubicaron al Ford en el mar Rojo, mientras especialistas señalan la necesidad de rotación para evitar el desgaste de la tripulación y mantener la eficacia operativa.
El Ford sufrió un incendio en marzo que afectó temporalmente sus operaciones, aunque luego retomó actividad tras reparaciones y escalas en puertos del Mediterráneo. A comienzos de este mes volvió al servicio activo y regresó al mar Rojo.
Por su parte, el USS Abraham Lincoln permanece en el mar Arábigo, al sur de Irán, donde se encuentra desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. La presencia simultánea de estos buques ofrece ventajas operativas, como la incorporación de cazas F-35 en el Bush, una capacidad que el Ford no posee.
Según Schuster, contar con dos portaviones capaces de operar estos aviones incrementa significativamente la potencia de fuego disponible, aunque no sean la herramienta ideal para enfrentar tácticas navales irregulares.
Layton sostuvo que dos o tres portaviones representan una fuerza superior a la necesaria para tareas de bloqueo, pero señaló que el segundo resulta útil en el marco de amenazas de ataques aéreos adicionales.
Datos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales indican que tres portaviones en la región constituyen el mayor despliegue desde 2003. En ese año, durante la ofensiva inicial contra Irak, participaron cinco portaviones estadounidenses.
El analista militar Cedric Leighton destacó que esta concentración de fuerzas aumenta la presión sobre Irán para negociar, aunque remarcó que no está claro si Teherán cederá.
Un funcionario estadounidense indicó que actualmente hay 19 buques de guerra en Medio Oriente y siete en el océano Índico, sin incluir al Bush ni a los destructores que integran su grupo de ataque. Si su presencia se suma al dispositivo existente y no responde a un relevo, implicaría un compromiso excepcional de recursos navales.
De los 11 portaviones de la Marina estadounidense, solo cuatro o cinco están disponibles para operaciones de combate en un momento dado, debido a tareas de mantenimiento, revisiones y entrenamiento.
Registros recientes mostraron movimientos de otros buques, como la salida del USS Theodore Roosevelt desde San Diego, ejercicios del USS Nimitz frente a Chile y la permanencia del USS George Washington en puerto en Japón.
El Bush partió de Norfolk el 31 de marzo y tomó una ruta más extensa hacia Medio Oriente, rodeando el cabo de Buena Esperanza. Este trayecto evitó el canal de Suez y el mar Rojo, donde operan fuerzas hutíes vinculadas a Irán en el estrecho de Bab al-Mandab.
El USS Abraham Lincoln comparte características con los buques de la clase Nimitz, mientras que el Ford, el más moderno de la flota, presenta dimensiones ligeramente superiores.